Olvídate del cuarto propio


 

Olvídate del cuarto propio. Escribe en la cocina, enciérrate en el baño. Escribe en el autobús o mientras haces fila en el departamento de Beneficio Social, o en el trabajo durante la comida, entre dormir y estar despierta. Yo escribo hasta sentada en el excusado. No hay tiempos extendidos con la máquina de escribir a menos de que seas rica, o que tengas un patrocinador (puede ser que ni tengas una máquina de escribir). Mientras lavas los pisos o la ropa escucha las palabras cantando en tu cuerpo. Cuando estés deprimida, enojada, herida, cuando la compasión y el amor te posean. Cuando no puedas hacer nada más que escribir. 

Gloria Anzaldúa  (1980) "Hablar en lenguas. Carta a las mujeres tercermundistas”.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuando el futuro se fue

La espera

Mucho antes